El tan mentado supuesto asuntito entre el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y una imputada en el caso "Malaya" ha hecho correr ríos de tinta estos días.
El afán de cotilleo ha puesto en el tapete un asunto que no era tan desconocido y que pertenece única y exclusivamente a la esfera íntima de las personas involucradas, y que de ninguna manera debe discutirse públicamente.
Y mucho menos por parte de un impresentable como Miguel Sebastián, cuya vida sexual seguramente haría las delicias (o todo lo contrario) de muchos, y que además es sospechoso de haber cometido numerosas tropelías como mano derecha en economía del gobierno socialista, al dedicarse desde su puesto en La Moncloa a armar dossieres contra empresarios, y traficar influencias para fines nada claros.
Pero no ha dejado de sorprendernos el interés suscitado por un presunto lío de sábanas del señor alcalde que, en todo caso, sólo debería incumbirle a su esposa e hijos, que bastante deben haber sufrido con el asunto, y sin merecerlo.
Muchas búsquedas en Google sobre la "novia de Gallardón" trajeron visitantes a esta página, y seguramente se fueron desilusionados al no encontrar su ración de "Salsa Rosa".
Y -salvando las distancias- nos trajo a la memoria aquellos memorables debates en Estados Unidos, cuando Bill Clinton fue sorprendido manteniendo un affaire con su becaria Monica Lewinsky. El llamado "Fornigate" desató auténticas batallas mediáticas entre los detractores del infiel Bill y los defensores del derecho a la intimidad. No vamos a entrar en los vericuetos legales de la investigación del fiscal Starr, ni en el juramento y la mentira de Bill Clinton. Sólo nos quedaremos con el hecho de la infidelidad.
Muchos hicieron girar entonces el debate sobre el hecho de que un hombre que engaña a su mujer, no es digno de recibir la confianza de su pueblo, porque quien hoy engaña a la persona más importante de su vida -su mujer-, mañana podría engañar a su pueblo.
Algunos de los argumentos más reiterados eran que si sus votos matrimoniales significaban tan poco para él, ¿qué valor daría entonces a su juramento como Presidente de los Estados Unidos?
El meollo del asunto no lo hacían girar alrededor del adulterio, sino de la CONFIANZA. Los americanos consideraban entonces que en una democracia, lo que cohesiona al pueblo y a su lider electo, es la CONFIANZA. Y un político que engaña y miente no es digno de recibir la confianza de su pueblo.
Por lo visto, estamos años luz de estos planteamientos. Aquí todo queda en una cuestión de marujeo y morbo... Si nos preguntáramos las mismas cosas que se preguntaban entonces los norteamericanos, ¿seríamos tan benévolos con Alberto Ruiz-Gallardón en este tema?
miércoles, 23 de mayo de 2007
A vueltas con Montserrat Corulla
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miércoles, mayo 23, 2007
Etiquetas: corulla, infidelidad, montserrat, ruiz gallardon, sebastian
martes, 24 de abril de 2007
La izquierda votará en tropel a Ruiz Gallardón
Se dice por ahí que la victoria de Gallardón en las municipales sería aplastante. Incluso quedaría con 4 concejales por encima de los 30 que el PP tiene ahora. Y con tendencia al alza.
¿La razón? Parece que muchos socialistas votarán por Gallardón (por los comentarios que se leen aquí y en Gallardón No, es indudable). Según cuentan en el círculo de Miguel Sebastían, parece que éste se lamenta en petit comité de que parte de la izquierda madrileña vaya a votar a Gallardón el próximo 27 de mayo "para darle en las narices y cerrar la boca" a Federico Jiménez Losantos.
Con lo cual, los socialistas votarán por Gallardón para castigar al periodista (que no se presenta a las elecciones).
Y de este triunfo -ayudado por el PSOE- a encontrarse cómodamente instalado como número dos en la lista del presidente del PP, Mariano Rajoy, en las elecciones generales. Con la inestimable ayuda del PSOE...
¿Vas a votarlo de todos modos?
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martes, abril 24, 2007
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